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A propósito de los 92 años del cantón de Tilarán

En la altura guanacasteca, y segregada del cantón llamado “Las Cañas”, se comenzó a formar una población campesina desde 1905. Aunque sus primeros habitantes habían venido del Valle Central ya desde 1880, no soportaron los duros calores guanacastecos y se regresaron. Venciendo las inclemencias del tiempo y la espesa vegetación de aquellos bosques cercanos al volcán Arenal pronto nuevas familias campesinas se animaron a volver y dieron vida al poblado de “La Cabra”, que era el mismo nombre del riachuelo principal.

Más pobladores ingresarán en 1907 cuando se descubre el oro en el Líbano e inicie su explotación artesanal 10 años después. Por la queja de algunos vecinos, el 26 de setiembre de 1910, el Ministro de Gobernación, mediante decreto N° 457, acuerda no denominar más a este poblado como “La Cabra” y darle el nuevo nombre de Tilarán (de la raíz indígena Tilawa-tan: lugar de muchas lluvias y vientos). Las Actas del Congreso aseguran que estos primeros pobladores de Tilarán eran originarios de Sabanilla, San Pedro, Grecia, Palmares, San Ramón y San Rafael de Heredia. Por eso hasta el día de hoy alguna gente de Tilarán se siente más meseteña que guanacasteca. El 22 de setiembre de 1913 el decreto legislativo N°465 crea el distrito de Tilarán, que sería el tercero del cantón de Cañas.

Ante una petición presentada delante del Congreso Nacional en 1918, por parte de agricultores de Tilarán que se sentían afectados por la normativa que exigía a los campesinos colocar cercas para proteger sus sembradíos del ganado (y no al revés), la respuesta fue que la región guanacasteca era ante todo apta para la ganadería, a la que se dedicaban grandes proporciones de terreno, por lo que el gasto de cercar para los ganaderos sería enorme… Por algo el sector ganadero siempre lograba imponer algún diputado de su gremio.

Un año antes de ser cantón, los poblados de Tilarán y Santa Rosa (actualmente Los Ángeles), como parte del segundo distrito de Cañas que eran en 1922, tenían una población aproximada de 2.000 habitantes. Junto a humildes agricultores del Valle Central, los primeros pobladores de estas montañas, se iban uniendo gentes de todos lados atraídas por la fiebre del oro y por la tala de bosques de Cedro Amargo, la que exigía mucha mano de obra.

Por la fuerte migración a la Zona Atlántica donde se pagaban los mejores salarios por la corta de banano a partir del año 1871, la presión por la posesión de la tierra había disminuido en Guanacaste, pero recrudecerá en la segunda década del nuevo siglo, cuando los campesinos de Cañas Dulces de Liberia se enfrenten contra los latifundistas hermanos Hurtado (1920) y los de Colorado de Abangares contra los franceses en La Palma (1920), al igual que otros campesinos sin tierra en La Fortuna, el Pulguero y la Estrella (1921). Sobresale entre todos el enfrentamiento en el Líbano de Tilarán contra la compañía minera River Plate el 11 de febrero de 1922, cuando unos cincuenta campesinos quemaron las oficinas y bodegas de la Compañía y reclamaron con consignas anti imperialistas y solidarias que aquellos terrenos deberían ser para los campesinos sin tierra. Finalmente el Gobierno expropiaría 9 mil hectáreas dejándolas como terrenos baldíos, al igual que tuvo que intervenir en conflictos agrarios en Quebrada Grande y Guardia de Liberia (1929), y en La Chocolata y El Viejo de Carrillo (1934).

Aquellos campesinos agradecidos con las nuevas tierras que recibieron convirtieron Tilarán y Guanacaste en el mayor granero de Costa Rica. El cultivo del frijol fue de los que más destacó, pues del 1,75% que representaban las hectáreas cultivadas de frijoles en 1905, se pasa a tener en Guanacaste el 24,64% en 1925, lo cual nos induce a aseverar que el cantón de Cañas, que entonces incluía Tilarán y Abangares, se fue constituyendo en uno de los principales productores de granos del país en el período 1914-1925. El 21 de agosto de 1923 el decreto de la Asamblea Legislativa N°170 le dará a este próspero poblado el reconocimiento como cantón.

No podemos olvidar los grandes desastres naturales que ha vivido el cantón de Tilarán,

causados por la erupción del volcán Arenal el 29 de julio 1968 y el terremoto de Tilarán el 14 de abril de 1973. Con ayudas recibidas se animó la creación en dicho cantón de la ciudadela Juan XXIII para apoyar a muchas familias afectadas por el sismo.

En cuanto a la historia eclesiástica de Tilarán recordamos que Doña Amelia Elizondo fue una de las primeras devotas de San Antonio de Padua, patrón del poblado. Al saber que Monseñor Luis Leipold, Cura de Cañas, iba para España, recogió un dinero y le encomendó una imagen del Santo, la que fue recibida con mucha alegría por los pobladores que, orando primero en su misma casa y después en el pequeño ranchito donde celebraban la Misa, lo convirtieron pronto en patrono del pueblo. La Parroquia de Tilarán será fundada en 1929, siendo su primer párroco el Pbro. Fray Leonardo de Capellades, sacerdote español.  En 1931 se reafirma el patronazgo de San Antonio, dedicándosele la pequeña Ermita construida desde 1910 en el mismo lugar que hoy ocupa la catedral, cuya construcción inició con la declaratoria de la Diócesis de Tilarán en 1961, siempre bajo el patronazgo de San Antonio, y dirigida desde entonces por Monseñor Román Arrieta (1961-1979), Monseñor Héctor Morera (1979-2004) y Monseñor Victorino Girardi (2004-2015).

(Ronal Vargas Araya)

Diario Digital El Independiente. 

0 thoughts on “A propósito de los 92 años del cantón de Tilarán”

  1. Ronal Vargas Araya says:

    Felicidades gente del cantón de ‪#‎Tilarán‬ en su 92 aniversario: y que nunca olviden su humilde origen campesino y minero, de lucha por la tierra y contra el imperialismo depredador de nuestros recursos patrios

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