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De París a Guanacaste, el cambio climático nos urge actuar YA

   Foto de quemas

Foto de quema de cañales en el Ingenio El Viejo.

(Prof. Ronal Vargas Araya, Nicoya 01-12-2015)

El mundo entero permanece en vigilia estos días ante la expectativa de lo que pueda suceder en París, con la Cumbre Mundial sobre Cambio Climático. Los gobernantes hacen sus mejores discursos para simular que sus respectivos países están comprometidos en esta lucha ambiental y que han logrado reducir significativamente la contaminación y aumentar una gestión ambiental ecológicamente amigable…la verdad, no sé si ustedes siguen ilusionados, pero a mí como ambientalista me cuesta creerles.

El día que todos los países crezcan en reforestación y asuman el compromiso de respetar los depósitos de gas, petróleo y minerales enterrados en sus territorios soberanos (que pertenecen antes a la Madre Tierra), poniendo en primer lugar la salud y la vida de las personas, los animales y la naturaleza en peligro inminente por su desmedida e incontrolada explotación, ese día volveré a creer en los discursos ambientales de los políticos. Una moratoria global del 80% de los hidrocarburos, tras como exigen miles de organizaciones ambientalistas, sería un compromiso de buena fe en la lucha contra el cambio climático. Yo les volvería a creer…pero al parecer seguirá siendo solo un sueño ecologista.

Desde hace muchos años atrás los ambientalistas seguimos criticando duramente a los países industrializados más contaminantes y los señalamos por su nombre para que les dé vergüenza: Estados Unidos, China, Japón, Rusia, Alemania, Francia… Sabemos que las raíces del cambio climático están en el capitalismo que sostiene sus economías, pero las políticas ambientales que estos países cascarudos aprueban evitan analizar las causas económicas del desastre ambiental en que vivimos y revertir de forma esperanzadora las consecuencias nefastas para las comunidades costeras y los pobres del mundo, el mayor entre ellos la naturaleza, tal como lo señaló sabiamente el Papa Francisco en su EcoEncíclica ambiental.

“La economía sin moral nos tiene en este desastre ambiental”, apuntan algunos filósofos ambientales, afirmando sin piedad que “el cambio climático es el peor rostro del neoliberalismo”. O más directo, como alguien se atrevió a apuntar: “el neoliberalismo ya murió, lo asesinó el cambio climático”… que alguien por favor le recuerde a los políticos neoliberales que su sistema económico hace rato está muerto y lo que ellos defienden es un zombi, un muerto que aparenta vida.

Costa Rica ha enviado a los mejores oradores contra el cambio climático, con un discurso ambiental exquisito, respaldado por compromisos políticos admirables, escritos con letras de oro en los planes nacionales, pero que no se han logrado implementar como se pretende.

Guanacaste está a solo una semana que inicien las quemas de las miles de hectáreas de caña de azúcar que son uno de los desastres ecológicos más nefastos y peligrosos para la salud humana, la fauna que merodea, las aves que sobrevuelan y el ambiente que ya no soporta más: el monstruo del calentamiento global se frota las manos con alegría, junto a los millonarios hacendados del azúcar que han logrado imponer presidentes, diputados y ministros para que protejan su lucrativo negocio, lográndolo imponer como el único producto agropecuario privilegiado en el TLC con Estados Unidos y Centroamérica.

Por lo visto, en Guanacaste, Costa Rica y el mundo seguiremos por buen rato con el “doble discurso ambiental” y la cumbre mundial del cambio climático será algo parecido al protocolo de Kyoto, una maravilla de compromisos en pro del ambiente que quedaron en letra muerta para las grandes potencias económicas, culpables principales del cambio climático, junto a los políticos defensores de los grandes imperios de hidrocarburos, petróleo, minerías, caña de azúcar, deforestadores y otras prácticas destructivas ambientales.

Ingenios azucareros en nuestra zona en complicidad del MINAE y su departamento de Geologías y Minas dan permisos para la explotación de agua del Rio Tempisque y cuando termina la zafra desfogan miles de litros de tóxicos al rió matando innumerables cantidad de peces y estas instituciones podridas se hacen de la vista gorda.

  Diario Digital El Independiente,Edgar Canton.