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El Ejército Costarricense en la Guerra de 1856 y 1857.


Un error muy común entre los ticos de hoy es pensar que en la guerra contra los filibusteros los ticos fueron a pelear descalzos y con machetes.
Hablamos de un tema casi olvidado en nuestro pasado, la historia militar de Costa Rica. Son muchos episodios a lo largo del tiempo antes de 1955 (el intento de invasión calderonista).
Por dicha para no olvidar hay libros sobre esto. Mi favorito es «Hechos Militares y Políticos de Nuestra Historia Patria» del reconocido historiador costarricense Rafael Obregón Loria, donde se habla desde las batallas en Honduras, El Salvador y Guatemala que debio enfrentar el Batallón Costarricense del Ejército Federal durante las Guerras Civiles Centroamericanas en los Años 1820s (las que nos llevaron a la Ley Aprilia de 1829, incomprensible para los que no conocen nuestra historia militar), hasta la Marina de Guerra Costarricense durante el largo gobierno del general Tomás Guardia a finales de los Años 1870s para enfrentarse contra su opositor el dictador de Guatemala.
El asunto es que para 1856 el Ejército Nacional de Costa Rica era una de las instituciones más importantes de la temprana república independiente desde su fundación en 1848.
Nuestros militares se comenzaron a formar «a la brava» desde la época colonial, entrenando milicias locales en las villas, estableciendo fortificaciones como el Fuerte San Fernando de Matina para detener los ataques de ingleses y misquitos, haciendo correrías contra tribus autóctonas rebeldes e invadiendo el sur de Nicaragua en 1812 para luchar contra los independentistas como parte del bando españolista.
Esos mismos oficiales criollos, mestizos y mulatos fueron los que pelearon la Primera Guerra Civil de Costa Rica en 1823, la Segunda Guerra Civil en 1835, y la campaña militar de 1842 para derrocar al general hondureño Francisco Morazán y sus tropas salvadoreñas. Desde 1848 el Ejército Nacional de Costa Rica, garante de la independencia, ya no sería entrenado por españoles, sino por franceses, ingleses y alemanes, tanto la caballería regular como las milicias de infanteria, incluyendo un importante Cuartel de Artillería en San José. Todo pagado con las exportaciones de café a Europa. Eran tenientes, capitanes, coroneles y generales de carrera, profesionales con sueldo del gobierno, siempre listos contra cualquier amenaza.
En 1855 William Walker pensó que la tal Costa Rica era un gallinero como en Jurassic Park 1, y que pelearia con machetes.
En el primer enfrentamiento el ejército formal de Costa Rica se gorreaó a las tropas filibusteras en sólo 15 minutos, la Batalla de Santa Rosa. Los pobres filibusteros salieron tan mal parados que fueron perseguidos por el Ejército Nacional Costarricense hasta Rivas, donde los ticos volvieron a vencer.
En la campaña del río San Juan las tropas nacionales comandadas por el coronel Máximo Blanco tomaron varios fuertes y todos los vapores de los filibusteros sin perder ni un solo hombre en combate. 100% de eficiencia.
Como punto de vista comparativo les recomiendo leer sobre la Guerra de Crimea. Fue un conflicto armado al otro lado del mundo, casi al mismo tiempo que la guerra centroamericana contra los filibusteros. Allí se ven las mismas técnicas, armamentos y organización médica militar.
*La imagen es un retrato de Máximo Blanco realizado por el pintor Aquiles Bigot.

Diario Digital El Independiente,Edgar Canton.