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El viejo del Monte.

Montañas-del-Lobo

«En las montañas de la Hacienda El Viejo, existe un gigante de los que habla la historia antigua, que le llaman «El Viejo del Monte». Y me presentó un fantasma de alta estatura, corpulento, cubierto de pelo largo de la cabeza a los pies; enseña nada más que un ojo, grande, redondo, brillante como el lucero que sale a las tres de la mañana…»
—C. Carmona Badilla.
«Los misterios que encierran las lóbregas montañas, como los de la oscuridad de la noche».25

El Dueño del Monte, también conocido como el Viejo del Monte, es un gigantesco fantasma, muy corpulento, con el cuerpo cubierto completamente de pelo largo, que recorre los bosques y las montañas lanzando grandes alaridos que estremecen a los viajeros.

Este personaje es el alma en pena de un cazador a quien nada ni nadie detenía en su pasión desmedida de cavernario criminal, matando cuanto animal encontraba en la montaña por el simple placer de matar. Cuando murió, Dios no podía perdonarle, pero a ruego de San Francisco de Asís, le dio una nueva oportunidad enviándole de nuevo al mundo como un espíritu que defiende a los animales de los excesos desmedidos de los hombres. Tiene el poder de transformar a los animales, por ejemplo, cuando un cazador está a punto de matar a un venado que defiende a sus cervatillos, el Dueño del Monte lo convierte en un tigre que hace temblar y huir al cazador. También se cuenta que, cuando los cazadores pernoctan en la montaña, al despertar al día siguiente, descubren que sus rifles tienen un nudo en el cañón, doblados como si estuvieran hechos de cuerda y no de metal. Para librarse de este ser, los campesinos recomendaban que, al internarse en la montaña, se llevara pedazos de tabaco, que gusta mucho al Dueño del Monte, de modo que estos se fueran dejando desperdigados por el camino, de modo que el Dueño del Monte los fuera recogiendo y no perturbara la cacería.

En la región de la sabana guanacasteca y el pacífico costarricense, el Viejo del monte aparece por los potreros en la figura de un sabanero montado a caballo, de barbas largas y enmarañadas, cabello largo hasta el hombro, agitando una larga soga al aire, espantando al ganado con gritos de «¡Hey… arre… hey! ¡Arree… ee… ganado!».

Sobre el origen del fantasma, en la región de Guanacaste se asocia al Viejo del Monte con la leyenda del Sisimico, mientras que en el Valle Central se habla de que el fantasma tendría un origen común con el mito bribri que da lugar a la leyenda de la Tulevieja, en la forma de un ser mítico que habita en los montes que recibe el nombre de Wöke (abuelo).

Diario Digital El  Independiente. Edgar Cantón