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“La hora del sacrificio”: el Partido Confraternidad Guanacasteca y su éxito fugaz

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Palmira,Carrillo Guanacaste.

La fundación del Partido Confraternidad Guanacasteca en 1937 fue el resultado de un proceso de tres décadas de elaboración del regionalismo guanacasteco en Costa Rica. Desde inicios del siglo veinte, la prensa costarricense comenzó a brindar espacio a columnistas que elaboraban un discurso sobre la identidad regional guanacasteca y promovían la unidad entre los guanacastecos. Hacia la década de 1930, se había generado un discurso heterogéneo pero con ciertos rasgos en común, que se refería a la provincia de Guanacaste como la cenicienta de la nación, como la comunidad injustamente abandonada por el estado nacional y el rincón que había sido expulsado del vagón del progreso. La coyuntura de la celebración del centenario de la anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica y la conmemoración oficial del centenario en el mes de febrero de 1925 hicieron que los intelectuales y activistas guanacastecos decidieran trabajar de una manera más sistemática un discurso regionalista, que demandaba obras del progreso y llamaba a los guanacastecos a organizarse y a luchar por sus derechos como miembros legítimos de la nación. Así, con base en estas construcciones discursivas, a mediados de la década del treinta, surgió una organización política que adquirió una fuerza considerable y un éxito importante en las elecciones nacionales. Sin embargo, el éxito inicial del Partido Confraternidad Guanacasteca no generó bases para una articulación sólida de las fuerzas regionalistas a más largo plazo, sino que, después de una euforia inicial, las posibilidades de este partido en la política nacional se extingieron rápidamente. Los primeros pasos en la organización hacia el partido político La organización regionalista guanacasteca emergió al mismo tiempo en que la paz social en Guanacaste estaba en severo peligro. Como consecuencia de la crisis económica mundial, las exportaciones costarricenses disminuyeron de 18 millones a 8 millones de dólares, entre 1929 y 1932.2 En respuesta, los hacendados guanacastecos impusieron con éxito niveles 1 Sobre las conmemoraciones del centenario de la anexión, ver Soili Buska, “Guanacaste: el surgimiento de un discurso regionalista, 1900-1926”, Revista de Historia (Universidad Nacional; Universidad de Costa Rica) 53-54 (2006), en prensa. 2 Iván Molina Jiménez y Steven Paul Palmer, Costa Rica, 1930-1996: historia de una sociedad (San José: Porvenir, 1997), 9. Indexaciones: Repositorio de Revistas UCR, DIALNET, Latindex, REDALYC Directorio y recolector de recursos digitales del Ministerio de Cultura de España, Directory of Open Access Journals. Diálogos Revista Electrónica de Historia ISSN 1409- 469X. Número especial 2008. Dirección web: http://historia.fcs.ucr.ac.cr/dialogos.htm 2134 crecientes de explotación mediante los recortes de salarios y desmejoramiento de las condiciones de trabajo y, por tanto, la situación de las clases bajas comenzó a deteriorarse a mediados de los años 1930. Si a en la década de 1920 e inicios de 1930, los salarios en las haciendas guanacastecas habían sido más elevados que los que recibían los trabajadores cafetaleros del centro del país, hacía mediados de los años 30, los salarios de los peones de hacienda comenzaron a bajar rápidamente. 3 En vez de escasez, ahora había abundancia de mano de obra en las haciendas, y en la medida en que los salarios bajaban y las condiciones de trabajo empeoraban, más y más guanacastecos buscaron trabajo fuera de la provincia. 4 Como consecuencia de la crisis, adicionalmente a los conflictos de tierras entre pequeños campesinos y latifundistas, los trabajadores de hacienda comenzaron a luchar por mejores salarios y condiciones de trabajo. Paralelamente al aumento en los niveles de explotación en la economía ganadera de Guanacaste a mediados de la década de 1930, un grupo de guanacastecos—principalmente, intelectuales y políticos de sectores medios—comenzaron a trabajar sistemáticamente para formar un movimiento político regionalista basado en una identidad regional. Se imaginaron Guanacaste como una región única y una comunidad unida con una cultura y una historia particulares y con intereses económicos y políticos comúnes para los habitantes de la provincia. En condiciones internas de conflictos sociales crecientes, la provincia se imaginaba como una región y una comunidad unida por intereses comúnes.

Y hasta la fecha de hoy GUANACASTE sigue sumido en una pobreza porque todas nuestras riquezas se la llevan a la Meseta Central y nos regresan limosnas.

Diario Digital El Independiente,Edgar Canton.