Contact to us

Browse By

La leyenda de la PEÑA BRUJA.

En terrenos dedicados a la conservación, dentro del histórico parque Santa Rosa, frente a playa Naranjo, se levanta hasta nuestros días una enorme peña muy cercana a la costa, una porción de tierra que asemeja una misteriosa isla y es conocida entre los lugareños como Peña Bruja.

Cuentan que un grupo de pescadores disfrutaban del viaje por la costa, pero no se animaban a surcar cerca de aquella peña por su inusual apariencia. Un indio valiente que estaba con el grupo recibió la aprobación de adelantarse solitario a enfrentar el reto de acercarse a la peña y montó en su bote con decisión. Al llegar a la peña reconoció a sus pies a tres jóvenes con los que se puso de inmediato a conversar sobre las tristezas y sufrimientos que los estaban hundiendo en la desesperación.

Resulta que esos tres personajes eran en realidad un toro, un viejecito y un perro, que tenían encarcelado su destino al de aquella peña. El indio llegó a un acuerdo con ellos para regresar pronto y rescatarlos de la maldición que los tenía allí esclavizados, y además se comprometió a no decir nada de su encuentro y su conversación, lo cual no pudo cumplir, ante el acoso de los demás pescadores. Por la vergüenza de haber incumplido su promesa, nunca más regresó, dejando a los tres misteriosos personajes de la peña embrujados para siempre en su cárcel marina. Los pescadores que rondan aquellos contornos relatan que cuando la peña se tumba como un perro, hace eco de los bramidos del toro que rasca enfurecido, y cuando se mantiene erguida en el ocaso, asemeja la sabiduría de un anciano enseñando sus canas al sol.

Los pescadores siguen siendo, dentro del mundo de la pobreza, una de las profesiones con menos recursos económicos, siendo el mar su mayor riqueza. En sus largos y duros viajes ellos escuchan las voces escondidas en las rocas, las olas, el viento marino y las estrellas nocturnas. La Peña Bruja no es más que uno de tantos lugares hechizados por la semilla de los sueños, donde esta pobre gente escucha los lamentos que nunca llegaron a los diferentes sectores del gobierno que siempre los han mantenido en el silencio y el abandono casi total.

(Prof. Ronal Vargas y Edgar Cantón)