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LA TOGA GUANACASTECA DES- ANEXADA.

87361690
POR EL LIC. FRANK PANIAGUA MENDOZA
La Anexión Guanacasteca a Costa Rica no fue total, ni indivisible ni íntegra. En territorio, Costa Rica nos ha partido y regalado como han querido; ya no somos los “nicas regalados”, ahora somos los “ticos regalados”.
En materia de Leyes los jueces guanacastecos hacen lo que quieren, y al hacer lo que quieren llegan a la osadía de LEGISLAR.  Sí señores, de legislar.  Un juez guanacasteco se aparta de la Ley Costarricense, hace sus propias leyes; cometiendo un evidente prevaricato. Si Lo denuncias ante uno de sus amigos íntimos, si, los señores FISCALES,   éstos te engavetan el caso, pidiendo des estimación de la denuncia o sobreseimiento definitivo, en ambos casos sin investigar ni fundamentar. Con frases retóricas o machoteras sin sustento cierra el caso.
El caos es total, no sabemos si en el fondo del juez Guanacasteco existe un inconsciente colectivo de des-anexión de las leyes nacionales, o es que los jueces se convirtieron en prevaricadores por sádicos o masoquistas.
El relajo judicial es tal que  se unen con fiscales o procuradores para quedarse con bienes ajenos que pertenecen al imputado o a una de las partes procesales. El juez, el Fiscal y a con mucha frecuencia también el defensor público del imputado se unen en una confabulación directa de intereses propios que le son ajenos a una de las partes: la víctima o el imputado.
En este Estado de Terror los abogados litigantes, los abogados particulares, callamos y nos volvemos cómplices del Sistema de Cosas. Por eso muchos prefieren sobar espaldas, hablar al oído, hacer una llamada, invitar a jueces a sus casas y oficinas y fabricar con cotidiano cinismo tráficos de influencias puros.
Si no es que el inconsciente colectivo nos traiciona para pedir una des-anexión política y jurídica, entonces lo que hay es un delito descarado y macabro que viene con directrices institucionales desde arriba de los Altos Mandos que hacen de nuestra Anexión un simple addéndum a una patria corrupta y sin control; de una patria que compra instituciones de derechos humanos con regalías y donaciones a espaldas del Sistema Interamericano de Justicia, ante el cual ya no somos ni lo hemos sido jamás  una panacea de moralidad. Tan solo nos lo dicen cuando son invitados a cenar en un traspaso de poderes en el Teatro Nacional.
Diario Digital El Independiente,Edgar Canton.