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Leyenda Río Los Ahogados en Liberia.

 

Versión de: Josefa Alvarado Chavarría
Antiguamente los inviernos eran muy rigurosos, lo que hacía que los ríos crecieran demasiado
por la cantidad de agua que caía y sus revoltosas aguas arrastraban a todo lo que encontraran en su
recorrido, cuando se hacían esas grandes crecientes.
Los abuelos narraban que sus padres le habían contado que antes, de Mayo a Noviembre,
cualquier riachuelo se convertía en un río caudaloso, a causa de los torrenciales aguaceros que caían.
Los manantiales que ellos llamaban ojos de agua, se regaban por todas partes y todo aparecía lleno de
agua y de verdor. Los ríos crecidos dificultaban el traslado en poco tiempo de un lugar a otro; eso lo
vivieron constantemente los arreadores de ganado que venían con sus animales, desde Nicaragua al
centro de Costa Rica, y muchas veces encontraron esas grandes crecientes.
Un día, en el lugar llamado Potrerillos, a orillas del Río Tempisquito, uno de los arrieros dijo a
sus compañeros, mientras descansaban un momento, lo siguiente:
– Me vine de mi país, pero presiento que no volveré jamás.
A lo que sus compañeros preguntaban:
– ¿Por qué?
-Ya ustedes verán- respondió el joven.
Ese presentimiento preocupaba a sus compañeros, quienes continuaron el viaje con todas las
dificultades de esa época: fuertes aguaceros, caminos barrealosos por todas partes y muchos ríos
crecidos. Al llegar al río que hoy recibe el nombre de Ahogados, lo encontraron como era de esperar,
con una gran creciente, y debían pasarlo a como diera lugar porque les urgía llegar a su destino.
El joven arriero, que antes había manifestado que no volvería a su país natal, en el momento
que trataba de cruzar el río junto con el caballo en que venía montado, fue arrastrado por una fuerte
corriente de agua y el muchacho ágilmente se agarró del rabo de un toro, pero… con tan mala suerte,
que su mano resbaló, se soltó y por más esfuerzos que hizo por salvar su vida, no lo consiguió y pereció
ahogado. Esa misma suerte corrieron otros tantos viajeros más en ese mismo río, cuando en época
lluviosa quisieron cruzarlo y es la razón por la cual se le dio el nombre de Río Ahogados.

Diario Digital El Independiente,Edgar Canton.