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Pulperías en los barrios van desapareciendo poco a poco…

Santa Cruz, Guanacaste.

Las pulperías con el pasar del tiempo van desapareciendo y dando campo al mini súper y al hiper super.

En los pueblos con más crecimiento económico recibimos muchas pistas de dónde podíamos encontrar las más antiguas y emblemáticas…

Hoy es notable que la pulpería El Barrio ubicada detrás de la Escuela Josefina López cerró sus puertas, debido al auge de grandes comercios de extranjeros que abundan en todas partes de nuestras comunidades.

Hace unos años, este negocio subsistía porque escolares y vecinos compraban a locales criollos.

Eran el único lugar para que  las familias hicieran el diario y compraran todo lo que necesitaban: mecates, baldes, palas, escobas.

En los pueblitos más alejados las pulperías siguen siendo un lugar no solo de compra y venta, sino de encuentro social; un punto de reunión y de chisme. En las bancas de la pulpería, nos sentamos a ver y a que nos vean, nos sentamos para enterarnos de lo que pasa en el pueblo.

Las pulperías rurales son como estampitas del pasado. Un pasado en el que se compraban cinco confites con cinco colones y bolis grandes a diez.

Algunas cosas han cambiado en las pulperías, pero ese método de apuntar las pequeñas deudas que se van acumulando en una libreta todavía permanece.

Los clientes van abonando cada vez que pueden: un sistema de confianza y necesidad que tanto el cliente como el pulpero necesitan: mejor vender fiado que no vender.

Diario Digital El Independiente. Edgar Cantón